miércoles, 16 de marzo de 2016

Diario Comunal 331

"No hay que buscar el poder, al poder hay que destruirlo" escribía hace años, un autor.


En estos días, nos preguntamos, ¿de qué poder hablamos? De manejar los recursos del pueblo contribuyente, de emitir leyes que se aplican en perjuicio de todos, de castigar a quien se decide, de educar como mejor plazca, ¿de qué poder se habla?. 
La vida, desde nuestra mirada, la hacemos como se puede. La gran mayoría, según sabemos no depende de los presupuestos que maneja el poder, las grandes empresas forman parte de ese poder, por lo mismo se beneficia el poder mismo. Las leyes benefician a las mismas empresas, e instancias que ostentan el poder. La sociedad, ve pasar reformas y reformas, pero mantiene el curso de su vida. Se castigan a inocente, eso sí, y se castigan teatralmente, los mismo que tienen el poder. Se educa desde el poder, para obedecer, pero en la gran mayoría de los salones de clase, se hace lo que cada maestro decide, por ello no existe ninguna manera para examinar o evaluar lo que se hace en cada centro educativo. 
Los intelectuales se jalan los cabellos, por poder asesorar al poder, y éste termina obedeciéndose a sí mismo. 
Entonces, Nos preguntamos ¿para que se busca el poder? Curiosamente, la escuela, la familia, los cuates, el equipo, todos, nos empujan, nos motivan, nos recomiendan a buscar poder, ya sea pensando en integrarse a un partido, a una organización, a una asociación, etc., y cualquiera, cuando ve la posibilidad de engancharse a alguien que se integra al poder, no pierden la oportunidad, y se cuelgan.
Una gran cantidad de gentes honestas, concluyen que no hay salida, para resolver lo problemas que ellos ven, que tomar el poder.Y con esa bandera, o con esa expectativa, deciden engancharse a lo que huelen, que pueda tomar el poder. Se habla de izquierdas, de derechas, pero ambos horizontes, lo que buscan es el poder.
Las mayorías, realmente no votan para tener el poder, hacen que participan, pero realmente el manejo o el movimiento del poder, no está en sus prioridades. De los periódicos, ven más la nota roja, que la opinión, de la televisión, ven más el futbol, o el deporte, en general ven más telenovelas, que las noticias. Hoy por hoy, se van más al internet, pues es suyo, porque participan y ven cine gratis o vendido, etc. ¿Y los que no acceden al internet? que todavía es una gran mayoría.
El chisme, se reproduce profusamente en la mayoría, goza de él, porque se realiza, y en la práctica, encuentra más interés en ello, que en enterarse de quien está en el poder. Lo electoral, es en verdad algo muy cómico, que llena páginas que nadie lee, que solamente revisan, los que quieres acceder al poder.
Vale preguntarnos, ¿Habría que destruir el poder? si lo que se ve, es que las grandes mayorías, no toman en cuenta su existencia, y mucho menos, de lo nocivo de su existencia. Ustedes dirán. 
Diario Comunal 330

La educación regional es lógica y necesaria

Siempre, desde que el Estado Federal, es pensado como propietario de la imagen de la Nación, prevalece la enfermedad de imponer, un sólo modelo de educación en la diversidad de regiones que la conforman. Esta visión, sustentada en el poder, desaparece de un plumazo, la diversidad regional cultural y modos de vida que germina el territorio nacional.
Los efectos nocivos de esta visión saltan a la vista. La educación se convierte en expulsora social. Pues si al estudiante se le forma, con elementos de conocimiento ajenos a su región, resulta obvio que el resultado sea la emigración del estudiante. La educación se convierte en discriminadora económica. Pues si la naturaleza regional no es estudiada y tratada por el estudiante, éste buscará en donde se hallen, los recursos que le fueron inyectados en su formación, que obviamente tampoco existen en su región.
La educación se convierte en cultura regional. Pues, si la cultura que subyace a la formación del estudiante no reproduce la cultura regional, el estudiante, vivirá una esquizofrenia sin límites, pues porta una cultura, que obscurece, encubre, excluye, su formación. 
Podemos aportar más elementos, obstaculizadores de la reproducción del conocimiento regional, sin embargo, basta añadir, que si esta educación se cimienta en una visión cuantitativa, competitiva, mercantil, clasista, y desemboca en un individualismo dogmático, la educación se nos presenta como un instrumento que cancela toda creatividad, adecuada, para fortalecer el respeto a la diversidad regional. Por lo contrario, asesina naturaleza, lenguajes, tecnología, participación, organización, lógicas propias de razonamiento, imponiendo estructuras de poder, normas de propiedad, comerciando toda posibilidad de existencia.
¿Qué se puede hacer entonces?
La tarea es de todos. En primera entender, qué es eso de lo regional, porque esto, no es, la que se ha dictado por criterios de carácter político-electoral o administrativo. Lo regional tiene y encuentra su substancia en la propia naturaleza geográfica. Los medios de comunicación (carreteras), en muchos casos han desarticulado lo regional, esto es necesario de ver. Las comunidades que habitan una región, en Oaxaca principalmente, distribuyen sus espacios, que definen sus variantes dialectales, los hacen más precisos. Son las comunidades, que apoyadas por el magisterio, son las que deben dibujar sus particularidades y demandarlas ante cualquier tipo de autoridad. Esto, propicia acercamientos, reconocimientos y puede, sino desaparecer, aliviar ciertos conflictos territoriales intercomunitarios. Un segundo, paso es, dibujar el conocimiento microregional y regionalmente, en textos que resulten básicos y obligatorios, para todo tipo de profesional que entre en relación con la población. Antes del internet, esto hubiera sido casi imposible, en la actualidad son obligaciones a recorrer. Lo principal, depositar esta labor, en acuerdos tomados en asambleas. ¿Quién lo va a hacer? Esta es la pregunta que todos nos debemos de contestar.


Diario Comunal 329

Evaluación cuantitativa


La evaluación cuantitativa es contradictoria al quehacer educativo, pues ésta es, una integración de relaciones sociales cualitativas. Cuando hablamos de buscar mayor calidad educativa, y señalamos a la evaluación, como el instrumento ideal para lograrlo, estamos confundiendo y revolviendo elementos, que no se pueden articular. En otras palabras, es tratar de revolver el agua con el aceite. 
La primera contradicción estriba, en que una persona mide a otra, con instrumentos elaborados por otra persona. El manejo de los números tendrá un resultado, pero el conocimiento jamás podrá ser explicado numéricamente. Es esta, la primera traba, que encuentra un maestro al calificar al estudiante, mecánica que obedece y que por lo mismo , ofrece un resultado mecánico que no explica lo logrado. Pues esto mismo sucede, cuando se busca medir al maestro, para saber si es idóneo o no, para realizar la labor educativa que le corresponde.
Otra contradicción se revela en el contexto. La diversidad de territorios, personas, actividades para la suficiencia, eventos y modos de participación, no permiten la aplicación de un sólo modelo de evaluación, para todos los contextos, Regionales, Estatales, Comunitarios, y Locales. Dicho de otra manera una evaluación, sin que se respete el contexto, no es más que una medida totalitaria.
Otro gran error, es buscar la conducción total, de un proceso que debe responder a sus propias capacidades de creación, tanto en lo pedagógico como en lo didáctico. He ahí la importancia de una decisiva participación de los docentes, en lo que ha de hacerse en su Región, en su Comunidad y en su Escuela. 
Insistir, en ver la educación bajo criterios medibles, automatiza su desempeño, parcela el conocimiento, aísla a sus integrantes, y aleja al estudiante de su realidad. Estaríamos de acuerdo, que, sí, es conveniente que el docente se prepare constantemente, que se actualice, que ordene su experiencia, que genere propuestas propias, en fin, de que se reconozca su verdadera experiencia frente a sus estudiantes, pero no para que se le impongan los mismos criterios de medición, que le alejan de poder ser, lo que él debe ser; un maestro. 
Las otras contradicciones, que emanan del contexto Oaxaqueño, ya las hemos comentado en anteriores diarios, que aunados a las que hoy señalamos, nos permite reafirmar que la educación en Oaxaca, reclama una atención específica, lo que explica, también, la intensidad que muestra en su movilización, el magisterio Oaxaqueño. 
Diario Comunal 328

La Fiesta es un proyecto comunal de aprendizaje


La fiesta se ha visto siempre como un hecho especial, desde el convivio familiar, hasta la celebración masiva, se nos ha hecho sentir, que son fechas específicas. En ningún momento se analiza la fiesta como un verdadero proceso de vida. Es más, siempre se expone como una manifestación de cultura, que permite reconocer la diversidad de culturas, y como tal de la diversidad de pueblos o sociedades, que habitan el planeta.
La fiesta, no se ha expuesto como una manifestación vivencial que representa la tan deseada "felicidad". Sin embargo, no sólo es eso, sino también, es un método de aprendizaje para hacer la vida en colectivo. 
Organizar una celebración es todo un trabajo. Trabajo para definir áreas de realización, terrenos para producir lo que se ha de consumir, espacios para bailar, recorrer, en fin, un trabajo para reconocer el, o los sitios de cualquier celebración. En segunda, trabajo para definir responsabilidades de cada quien, de cada grupo, según el tamaño y el motivo de la celebración. Puede haber un mayordomo, que encabeza todo un conglomerado familiar. o bien una comisión, o simples responsables. La responsabilidad de cada persona, se pondrá a juicio de todos. En tercera, el trabajo radica en la realización de las acciones. Todos podemos imaginar, según la responsabilidad que tengamos en la celebración de la fiesta. Es más, podemos afirmar, que ninguno de los que nos leen, es carente de este tipo de experiencias, vivan, en lo rural, o en la ciudad. 
Hace unos días, en mi comunidad (Guelatao), los niños del jardín, estimulados por sus maestras, gozaron la tarea de bailar dos canciones, que con sus respectivas coreografías, representaban el contenido de las canciones. Para esto, no sólo hubo reuniones de diseño, sino de ensayos, de construcción de trajes, en la que participaron los padres de familia, seguramente las madres, principalmente. El día de la fiesta, el peinado, los atuendos coreográficos, en fin, la música elegida de antemano, que representó el quehacer colectivo en una comunidad ("el tequio"), y la faena concreta de una familia campesina ("Campesino"). Este pequeñito proceso de aprendizaje, de niños de Preescolar, permitió el entendimiento de lo que es el trabajo, el trabajo colectivo, la actividad de coordinación, las capacidades personales que se realizaron en colectivo, proceso que se en-marcó en la realización de la Fiesta Patronal Comunitaria.
Esto nos lleva a afirmar, que la fiesta es enseñanza, aprendizaje, comunalización, es trabajo, respeto que logra una formación recíproca. Y sobre todo, que la fiesta se representa, se realiza, y se aprovecha como un proceso integral de vida, que enlazado a la producción de alimentos que pueden tener fecha de consumo ritual en la fiesta, redondea, la propuesta de trabajar por proyectos en y a partir del PTEO, que está señalado como iniciativa legal, (archivada en un congreso, que pareciera no estar preocupado por el futuro de la educación). Ante todo esto, si la "felicidad" es la más deseable para toda sociedad y ésta se expone en la fiesta, resulta, soberbio, de nuestra parte, no subrayar, como ya se hace, que la Fiesta es Resistencia, en la defensa de nuestra propia manera de concebir la vida. 
Diario Comunal 327

¿Qué es la Educación Comunal Para una comunidad?


En una comunidad, se realiza una educación comunal. Es decir, una educación que la comunidad diseña, para fortalecer su organización, su conocimiento, su actitud ante la vida. Esta educación, la concreta mediante el trabajo. Trabajo para la asamblea, trabajo para hacer un cargo, trabajo para satisfacer una necesidad comunal (tequio), trabajo para hacer la fiesta, etc. Todo lo enseña trabajando. En este sentido, la educación comunal, se fundamenta en el conocimiento comunitario, que ésta construye día a día, y lo imparte a través del trabajo, incluso de la fiesta. 
Por ahora, la escuela y la comunidad han permanecido divorciados, una cosa es lo que enseña la escuela y otra es lo que enseña la comunidad. El magisterio Oaxaqueño, a través del PTEO, busca desaparecer este divorcio. Pero resulta, que han estado separados tantos años, que se requerirá de tiempo, para que se vuelvan a convencer, de vivir casados.
Muchos no creen que vuelvan a juntarse, y digo vuelvan, porque, de los veinte hasta los cincuenta, vivieron fuerte amorío, gracias a que no había libros de texto, ni control federal. 
Pero para que esto pueda pasar, es necesario, de que se den algunos detalles; En primera, que la comunidad asuma, que en la escuela se educa a sus hijos, y que por lo mismo deben vigilar, el contenido de la enseñanza que reciben. En segunda, de que sus hijos deben aprender, lo que ellos necesitan; la comunidad, no el niño. En tercera, la comunidad debe reconocer que tiene conocimiento, que vale, y que el docente debe conocer ese conocimiento. Es decir, dejar la comunidad, de ser simple observador de lo que hace el maestro, e involucrarse con dicha labor, dejar de pensar que el maestro es el único responsable, y que él, lo que debe hacer es obedecer, lo que le dictan al maestro desde el gobierno.
Esto significa, comprender que todos sabemos algo, pero lo que se debe aprender, es a resolver las necesidades de todos, de la comunidad, del colectivo, no solamente las aspiraciones individuales, que reproduce sin querer, el propio maestro, que enseña repitiendo lo que otros le dicen que debe de hacer, sin antes tomar en cuenta, lo que la comunidad necesita. 
En la gran mayoría de las comunidades, la necesidad primordial, es su alimentación. La comunidad sabe como hacerse de alimentos, pues entonces, debe enseñar al maestro a lograr alimento, y contribuir, para que el niño aprenda a cultivar y conseguir el alimento que se de en su región.
Esto parece una obviedad, y claro lo es. Por ello, los maestros al empezar a consultar a la comunidad, ¿qué hacer? obtendrán, no sólo la participación de los Padres de familia, sino de toda la comunidad, quien se verá reconocida. Por esto afirmamos, que la educación comunal es la que resuelve necesidades, no es una educación para el estudiante, es una educación que realizan todos, con base en proyectos definidos por todos, y que con ello, logra una verdadera integración entre escuela y comunidad, es decir, con esto volveremos a juntarlos, en un matrimonio, más útil y sano para todos.
Muchos dirán, esto se puede hacer en el campo, pero, ¿en la ciudad? Ya comentaremos de este contexto. 
Diario Comunal 326

¿Es sana la desescolarización?


Esta palabrita, va en contra de entender que la enseñanza se dé, en el aula únicamente. Sin embargo, representa una idea, que de alguna manera reconoce, que el saber se consigue en todos lados. Con este concepto se han formulado nuevos métodos de aprendizaje, las licenciaturas, carreras técnicas, maestrías y doctorados en Línea. Esto, que para muchos es cómodo, cuando se desea tener tiempo para emplearse, suena desde otra óptica, peligroso. Estudiar en Línea, implica no compartir la experiencia del otro. 
Esto se entiende, si lo que se busca, es sólo el reconocimiento formal de una carrera, es decir, el papelito. Pero si se quiere aprender, con ello fortalecemos nuestro aislamiento, y terminamos pensando que estando solos, podemos satisfacer todas nuestras expectativas. Muchos dirán, que lo que les interesa es el conocimiento, pero en Línea, solo recibirán el referente de un asesor, que ni siquiera llegan a conocer. 
Con esto no decimos que la escolarización, que garantiza, lo que se ha denominado socialización, es decir, hacerse de cuates, resulte del todo positiva. En el aula, si bien se está en un grupo de estudiantes, el conocimiento, ya se nos ofrece parcelado, además de ser el que porta el maestro, quien también nos ve como un individuo, con nombre y edad, anotados en su lista, un maestro que tampoco nos llega a conocer. Esta individualización de la enseñanza en el salón de clases, desperdicia la cercanía del estudiante, es más los separa, parcelando su formación, además de sembrar en ellos una competencia permanente. 
Los que consideramos adecuado, es una semi-desescolarización. Es decir, que el grupo se enseñe a través de todos los medios a su alcance; el internet, el trabajo, los amigos, la familia, la pandilla, el cine, etc. pero que, también su formación tenga un espacio unitario; para el debate, intercambio, el compartir, el diálogo, etc. Fundamentalmente para la Construcción del conocimiento. 
Esto último, es nuestra propuesta central. Ir a la escuela supone, ir a recibir algo que no se tiene, lo que hace de la formación una educación bancaria, o simplemente consumidora. No ir a la escuela, es lo mismo, en la medida que se consume un conocimiento elaborado fuera del contexto del estudiante, lo que se hace en la actualidad también el áula, pero en línea es peor, porque el individuo, solo consume lo que le exigen, además de formarse en la soledad, acrecentando sus capacidades, que reconoce, como suyas únicamente, olvidando que el conocimiento es una producción colectiva.
Enseñarse a través del trabajo enriquece la construcción del conocimiento, de ahí, que el abandono de las asignaturas, y el educarse con base en proyectos, sea una idea, más que adecuada, necesaria.
Sin embargo, debemos reconocer que el poder del conocimiento, se ejercita para fortalecer la obediencia, la simulación, el requisito, y mientras, tengamos los padres de familia, la academia, el Estado y la clase en el poder, los papelitos, (títulos, certificados, diplomas) como fundamentales, estos seguirán marcando el ritmo de la vida. 
Quizás por ahora, sea urgente buscar una semi-desescolarización a todos los niveles, y con ello, reconocer que el conocimiento radica en el movimiento, de todo y de todos. 
Diario Comunal 325

Toda verdad es cuestionable, entonces ¿existe la verdad?


No cabe duda de que vivimos la era de la confusión. Nadie cree en nadie. Antes creíamos en nuestros padres, su palabra era ley para nuestro comportamiento, pero aclaremos, éramos más obedientes. Hoy, creer en los padres, no es más que una broma, guardando las distancias entre las familias que viven en el campo de la que viven en la ciudad. Antes los curas eran una verdad incuestionable, hoy son motivo de sorna, burla y hasta groserías, ya ni al Papa de Roma, se le cree. Antes los maestros brillaban con sus discursos, ahora, el estudiante solo espera la hora para irse de pachanga con los cuates, con la novia, o con los amigos de la calle, para hacer...no sé qué cosa. Antes los libros, decían cosas interesantes, ahora aburren a sus primeras líneas, las bibliotecas son nidos de pájaros, pero no de lectores. Leer a Galeano o a García Márquez, es un acto irreverente, ya ni las revistas de monitos atraen. Ante se escuchaban "Chucho el roto", o "Kalimán", ahora por celular hasta a el "Chapo" se le puede retar. Antes, íbamos al cine, ahora hacemos las nuestras. Antes había interés por escuchar a un funcionario, ahora, no hay quien salga de una asamblea, con rechiflas, y mentadas de madre. Antes los pintores apantallaban, en los museos, ahora los grafiteros nos resultan más interesantes. Antes se creía en leyes, en reformas, en cámaras, ahora, faltan groserías para adornarlas. Ya nadie cree en nada. 
Cabe preguntarse, ¿entonces, ahora qué hacemos? Existe la verdad. Pues con todo lo que hemos anotado, pareciera que nadie, podría afirmar que existe una verdad. Vale entonces, preguntarnos, ¿qué es una verdad?
Nosotros hemos llegado a la conclusión, de que una verdad se construye en colectivo, responde a las capacidades, necesidades, y personalidad de ese colectivo. Pero esta verdad tiene su tiempo y su espacio. Es decir, será verdad, en la medida que un número específico de personas crean en el acuerdo que han tomado, verdad que ese colectivo ha de cambiar, según el tiempo y sus condicionantes. Por ello no debe de extrañarnos, que una verdad gubernamental sea tan solo acuerdo de un grupo de personas, y de que esto, no sea verdad para quienes no participan de la componenda. Esto significa que ¿hay verdades malas y otras buenas?, también esto es relativo, porque lo bueno para un colectivo, es malo para otro y viceversa, pero esa su verdad, es temporal y acordada, que tendrá un espacio y tiempo concreto.
Con todo esto reconocemos que no puede haber verdades generales, o universales, una cosa es la ciencia, la vida rebasa todo parámetro. 
Al final, podríamos afirmar, que la vida se nos presenta como un duelo de verdades, Peña Nieto, tiene la suyas, Los narcos tienen la suya, nosotros tenemos las nuestras, en fin, todos tenemos verdades, que construimos según el contexto y nuestro tiempo. Entonces ¿a quién creerle? a nadie, a los integrantes de tu colectivo respectivo únicamente. No queda de otra, pues ahora, ni la radio, ni la televisión, ni la prensa, ni el internet, ni el celular, son creíbles. Hasta nuestra propia verdad deja de valer, ¿porque?, porque las decimos de acuerdo al contexto que vivimos. ¿Qué hay que hacer? pos nada, sino simplemente construir colectivamente, en tiempo y espacio, nuestra verdad. 
Diario Comunal 324

El maíz, único grano para la suficiencia de Oaxaca

Es verdaderamente increíble que el Estado o Gobierno de Oaxaca, no se dé cuenta de su geografía, y la tome como punto de referencia para apoyar a su población. Es increíble que SAGARPA Y SEDAF, no se den cuenta de que Oaxaca, es un territorio que a lo largo de los siglos, demuestra que es la madre de la milpa, como complejo alimentario. Es verdaderamente triste ver que neciamente se imponen programas como el de alianza, el de progresa, el de procampo, para alentar el éxito individual, que termina beneficiando a las empresas y comercios que son aliados de los funcionarios. Resulta ridículo ver cómo millones de pesos, regresan a las arcas de la federación, porque no pueden ser ejercidos. Y es obvio, la productividad, razonamiento agrícola neoliberal, no tiene ni tendrá futuro en Oaxaca, simplemente porque el suelo de Oaxaca en un 85%, no es para monocultivos, sino para la milpa.
Si a esto añadimos, la gran experiencia campesina que Oaxaca tiene sobre el maíz, los comentarios de Joel Aquino, serían escuchados, y verdaderamente no se insistiría en aberraciones tecnócratas, como está sucediendo en la actualidad.
Por otra parte, si los educadores, partieran en su labor, del trabajo, y fuera la alimentación local, el tema de sus proyectos, y estos tomaran como substancia el cultivo del maíz, y la milpa, como su programa, estaríamos garantizando, suficiencia alimentaria, mejor y más adecuada educación, y mayor salud para, la población. 
Ha no, se insiste en monocultivos, en lo transgénico, en lo chatarra, en la medicalización, en echar a la basura el conocimiento ancestral, en aras de beneficiar al individuo, no a la comunidad.
Basta, ingenieros agrónomos, vean por favor el mapa de Oaxaca por su celular, y miren la realidad. 
Diario Comunal  323.

La vida no se hace sola

Efectivamente la soledad es un invento que hemos heredado de ese razonamiento que se nos ha impuesto, de esa mentalidad imperial que se reproduce y se sustenta en el poder. Se le da tanta centralidad al humano, que nos convencen de no necesitar a nadie ni a nada, para vivir ¿Pero a qué se debe?, que lo creamos. 
Realmente, aún no logro entenderlo. Mucho tiene que ver las religiones. Tanto se nos individualiza que toda esta fuera de nosotros y que, lo podemos controlar, manejar, manipular. Lo más fuerte se observa en nuestra entrega a otra persona. El denominado "amor", sentimiento cristiano por excelencia, hace más central al individuo, se ama a otra persona tanto como a Dios. El rezo, lo dice; "ama a tu prójimo, como a ti mismo".
Pero la vida se hace con todo y con todos. Desde el oxígeno, hasta el perro. Cuando pensamos, se piensa lo otro y de los otros. De lo que oímos, leemos, vemos. Todo está fuera de nosotros, nada es nuestro. Caminamos el suelo, tocamos el exterior, hasta el ciego imagina lo que toca y le forma. El corazón se alimenta de oxígeno al igual que los pulmones, el estómago se nutre de lo externo, todo nuestro organismo depende del exterior. Cabe preguntarse entonces. Que es el yo? 
Es una idea, es un razonamiento, que no se sustenta. Porque somos parte de un todo. Por ello la vida es una interdependencia total ¿Cómo entenderíamos la libertad entonces? Existe, muchos filósofos dicen que si pero la ciencia y un razonamiento natural dice que no.
Esta navidad vale la pena, preguntarse, es un hecho extraordinario, o simple vida que se celebra entre todos, porque todos, somos todo, un todo indivisible. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Diario Comunal 322

Imposible evaluar.


Si entendemos que todo proceso de enseñanza, es un proceso social, interactivo, colectivo y contextual, ¿cuáles podrían resultar los elementos que puedan evaluar un resultado social, al medirse a un individuo partícipe de un proceso colectivo?
En primera, debemos partir de que un maestro, es un ser, que al inicio de su labor, lleva en su cabecita, o en su organismo, previos humores, malestares, preocupaciones, que hacen de su concentración, un hecho, de entrada difuso, poco preciso, incomprensible de todas formas. En segundo. El estudiante también va cargado de una determinada emoción, de si su mamá, le dio de almorzar, de si va a ver a la novia. Esto hace, su concentración cuestionable o razonablemente dudosa.
Otro podría ser, el hecho de que si ambos cuentan con el material necesario para emprender la supuesta labor planeada. Lo que en principio, desconcentra, a ambos.
El maestro puede tener un programa que guíe su labor, pero será su ser quien con todo lo que esto significa, lo que decidirá el resultado cognitivo. Lo que hace materialmente imposible reconocer el resultado obtenido, ya que ambos son entes totales, que interactúan, lo cual se hace más complejo, si se entiende, que, no son dos personas, sino un grupo en promedio de 20 personas, que cargan con sus propio mundos.
Evaluar un proceso humano y colectivo es un imposible, por bueno o malo que sea el resultado obtenido. Son personas en interacción, no cosas en movimiento controlado. 
Podrían evaluarse movimientos
mecánicos, de una fábrica, de una manufactura, pero de relaciones cognitivas, de personas, nunca. Ni el evaluador desempeña su labor de la misma manera, por muy militar que sea su formación.
Si a todo esto añadimos, lo que tantos han expuesto, la tan cacareada evaluación de maestros, no es más que una broma de mal gusto. Se puede saber de asistencias e inasistencias, pero de ¿qué pasa? jamás.
No cabe duda, el cientifismo que impera en el razonamiento liberal, occidental, economicista, nunca va a permitir, que actuemos como somos, pues su necedad es vernos, como cosas, no como personas, resultado de múltiples determinaciones, que vivimos un espacio y un tiempo específico. Obviamente esto sale de su control, por eso no le importa, evaluar con metralleta en mano, todo por alcanzar sus objetivos.