miércoles, 16 de marzo de 2016

Diario Comunal 326

¿Es sana la desescolarización?


Esta palabrita, va en contra de entender que la enseñanza se dé, en el aula únicamente. Sin embargo, representa una idea, que de alguna manera reconoce, que el saber se consigue en todos lados. Con este concepto se han formulado nuevos métodos de aprendizaje, las licenciaturas, carreras técnicas, maestrías y doctorados en Línea. Esto, que para muchos es cómodo, cuando se desea tener tiempo para emplearse, suena desde otra óptica, peligroso. Estudiar en Línea, implica no compartir la experiencia del otro. 
Esto se entiende, si lo que se busca, es sólo el reconocimiento formal de una carrera, es decir, el papelito. Pero si se quiere aprender, con ello fortalecemos nuestro aislamiento, y terminamos pensando que estando solos, podemos satisfacer todas nuestras expectativas. Muchos dirán, que lo que les interesa es el conocimiento, pero en Línea, solo recibirán el referente de un asesor, que ni siquiera llegan a conocer. 
Con esto no decimos que la escolarización, que garantiza, lo que se ha denominado socialización, es decir, hacerse de cuates, resulte del todo positiva. En el aula, si bien se está en un grupo de estudiantes, el conocimiento, ya se nos ofrece parcelado, además de ser el que porta el maestro, quien también nos ve como un individuo, con nombre y edad, anotados en su lista, un maestro que tampoco nos llega a conocer. Esta individualización de la enseñanza en el salón de clases, desperdicia la cercanía del estudiante, es más los separa, parcelando su formación, además de sembrar en ellos una competencia permanente. 
Los que consideramos adecuado, es una semi-desescolarización. Es decir, que el grupo se enseñe a través de todos los medios a su alcance; el internet, el trabajo, los amigos, la familia, la pandilla, el cine, etc. pero que, también su formación tenga un espacio unitario; para el debate, intercambio, el compartir, el diálogo, etc. Fundamentalmente para la Construcción del conocimiento. 
Esto último, es nuestra propuesta central. Ir a la escuela supone, ir a recibir algo que no se tiene, lo que hace de la formación una educación bancaria, o simplemente consumidora. No ir a la escuela, es lo mismo, en la medida que se consume un conocimiento elaborado fuera del contexto del estudiante, lo que se hace en la actualidad también el áula, pero en línea es peor, porque el individuo, solo consume lo que le exigen, además de formarse en la soledad, acrecentando sus capacidades, que reconoce, como suyas únicamente, olvidando que el conocimiento es una producción colectiva.
Enseñarse a través del trabajo enriquece la construcción del conocimiento, de ahí, que el abandono de las asignaturas, y el educarse con base en proyectos, sea una idea, más que adecuada, necesaria.
Sin embargo, debemos reconocer que el poder del conocimiento, se ejercita para fortalecer la obediencia, la simulación, el requisito, y mientras, tengamos los padres de familia, la academia, el Estado y la clase en el poder, los papelitos, (títulos, certificados, diplomas) como fundamentales, estos seguirán marcando el ritmo de la vida. 
Quizás por ahora, sea urgente buscar una semi-desescolarización a todos los niveles, y con ello, reconocer que el conocimiento radica en el movimiento, de todo y de todos. 

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