miércoles, 9 de marzo de 2016

Diario Comunal 320
Ya de plano, evaluémonos todos.
Tenemos que aceptar que los Maestros, evalúan que no deben medirse ante nadie, sino que dentro de su contexto, y a partir de la participación de los sectores sociales que intervienen en su labor, nos referimos a los padres de familia, los mismos estudiantes, sus autoridades locales y principalmente ellos mismos. Una postura coherente, de lo que en estos tiempos concebimos como una educación contextuada; Por cierto una educación que no sólo reclaman los maestros, sino las propias comunidades, que se han hartado de verse únicamente consumidores de principios ajenos, a sus capacidades y posibilidades creativas. 
Pero esta evaluación da para más, puede ser general, Si, en principio de los que se sienten evaluadores; las autoridades educativas (SEP). Son autoridades en el poder en la medida que comprenden y conciben la educación como una tarea de su responsabilidad, no de la sociedad. Ellos son, los que piensan por la sociedad, los que saben qué es lo recomendable a aprender, no lo es la sociedad desde esta perspectiva, han reprobado su evaluación, porque esa labor, es necesidad a satisfacer por cada sector social, en su contexto, en su lugar, en su región, No puede haber una educación homogénea o universal, ya que, de principio no todas las sociedades que conforman una nación, tienen las mismas necesidades que satisfacer.

En segunda, se evalúan los gendarmes. En principio, si sirven para el oficio que les señala su labor, la seguridad y la armonía social. Su sola presencia modifica el gasto de su labor, pone en peligro la estabilidad social, y corrompe la ya deteriorada armonía en los espacios sociales. En otras palabras, gastan mucho, y en lugar de dar seguridad, la ponen en peligro, por lo tanto, también reprueban su evaluación.


En tercera, los empresarios, que les sirven a evaluadores y gendarmes, atienden con mucha diligencia, pero ésta no es remunerada, es decir, pierden en su inversión, al ver que los gendarmes no les pagan ni la habitación, ni la comida. Lo mismo pierde el gobierno local, quien ve alteradas las rutinas de los espacios que prestan para que descansen dichos gendarmes. Por lo tanto, también los empresarios reprueban su evaluación.
Y así podríamos seguir evaluando, a todos los que atendemos estos hechos, que en general, nos reprueba. Los medios, quienes no mesuramos nuestros mensajes y elaboramos generalidades, que no toman en cuenta la diversidad de expresiones que se dan, al interior de cada protagonista de ésta labor evaluatória, que es responsabilidad de todos. Por eso, ay la dejamos, con una reprobada generalizada y una específica; la nuestra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario