lunes, 28 de septiembre de 2015

Diario Comunal 310:El silencio, tiene tiempos y espacios.

La élite gubernamental ha sembrado incertidumbre en el gremio Magisterial. Al ser el magisterio un sector de ninguna manera homogéneo en su composición, en su ubicación, en sus condiciones de ingreso, de responsabilidad, de compromiso, de vinculación hacia la labor que el Estado le encomienda, esta incertidumbre cobra diversidad de matices y expresiones. Hay radicales que se sienten reprimidos, corruptos que se sienten descubiertos, políticos que se sienten cancelados en sus aspiraciones y relaciones, laboriosos que se sienten incomprendidos, intelectuales que se perciben desplazados, flojos que se sienten presionados a trabajar, cumplidores que no saben a quien seguir, comprometidos con su labor, que se sienten sin problemas, lideres que ya no saben como encauzar. En fin, cunde la incertidumbre que se contagia fácilmente. Sin embargo, a todas luces, este es un resultado natural en un sector que atiende a personas, no a simples objetos, que tienen la obligación de pensar, por un lado, el destino de su familia, y por el otro la realización de su labor. Los sumisos, están a la espera de ordenes, los conscientes, piensan en como garantizar la continuidad de su empeño, los políticos, buscan la manera de re-acomodarse. 
No han faltado los supuestos análisis de lo que sucede, lo que ha sucedido y sucederá. Sin embargo, todas las publicaciones responden al interés o visión de cada redactor. Actitud, individual que también se encuentra en cada maestro, que responde a su formación individualitaria que ha recibido y que ha reproducido en su labor. En el mejor de los casos, colectivamente, centros escolares, zonas de trabajo, jefaturas, direcciones, tendrán la posibilidad de actuar, con base en acuerdos internos. Si vemos esto, de forma optimista, la dinámica colectiva que ha estado impulsando el proyecto educativo estatal,(PTEO), será una salida inmediata para dar continuidad al la labor en cada lugar. 
El maestro tendrá oportunidad de revisar la situación en colectivo, y acordará las actitudes adecuadas y necesarias a seguir, ahí en su centro de trabajo. El silencio hace ruido, lo tlacuache no se nos quita, Es tiempo de redoblar las capacidades propias, que no cunda el temor, si se está convencido de que la sociedad que se atiende es la luz y el reflejo de lo que hay que hacer. Hoy más que nunca, el empeño ha de orientarse hacia la reflexión, y tener claro que el enemigo, es el poder, la propiedad y el mercado, y que en nosotros, existe el respeto, el trabajo y la reciprocidad. Oaxaca, seguirá siendo nuestra gran Universidad. 

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