lunes, 28 de septiembre de 2015

Diario Comunal 309: Hemos perdido a Narciso? Yo creo que NO.

La música de Narciso, es la expresión de la montaña, del ronroneo de sus árboles, del ruido de su ojarazca, la frescura de su ríos, de sus arroyos, el canto de sus gallos en la madrugada, es la presencia de todos los que habitan, los suelo que recorrió Narciso, recreando una naturaleza, que inyecta sabor, ritmo, colorido, clima y pasión a su imaginación musical que integra en sus obras.
No lo hemos perdido, porque el que su música nos acompañe, revalora nuestros sentidos, y las fuentes de su vivencia. Porque revalora la fiesta, con sus monos de calenda, su comida cotidiana y ritual de cada año, en cada barrio, en cada colonia, en cada sección, en cada comunidad, que se precie de estar viva, y bailando al ritmo de sus sones y jarabes. 
No lo hemos perdido, su armonía vuela sobre nuestros tequios, nuestras asambleas, nuestras fiestas, está en nuestras decisiones, en nuestros problemas, y en toda nuestra alegría. No se ha ido, porque cada banda reproduce su integralidad comunitaria, de la que él es, primer trompeta, presidente en turno, topil cargador de partituras, y siempre estará acompañando a cada banda desde el ritmo de un bautizo, hasta dentro del sonido de la muerte, 
No lo hemos perdido, porque viaja con nosotros en nuestros sueños, y en nuestras realizaciones, en cada toro que se monta y se desolla , en el jaripeo y en la casa comunitaria, o en cada paso de una danza, recreada en suelo serrano, o en suelo neoyorkino. 
No ha partido, porque su sensibilidad irriga la emoción de nuestros niños, así como en cada boda es la flor que acompañe a cada novia, y a las ganas de un recién casado. 
No se repetirá su nombre, sino sus sentidos, que son los de todos quienes compartan, sus pasos, tocado un saxofón, trombón o una trompeta, como aquel que haga llorar a los platillos. 
No lo hemos perdido, porque de sentirlo así, lo hemos separado del nosotros, que canta y baila, cada día, en el sudor y en la overtura. Porque al mirarlo muerto, pensaremos que la vida se nos ha ido. El toca, y canta con nosotros, y el nosotros, no morirá, como tampoco el, que es parte de este mundo, 
Así, sus tonos los repetirá, la nueva generación, en Zapoteco, en español, en ingles incluso. Pero nunca será nota muerta, y no porque el como persona, hay ganado tantos aplausos, sino porque Narciso, encarna de viva energía, la armonía que todos los serranos o no, tejemos cada día.

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