lunes, 28 de septiembre de 2015

Diario Comunal 307: Reconstruyamos Oaxaca.

Los planificadores de la Nación se ha equivocado con Oaxaca. Basta mirar de cerca su Geografía, para darnos cuenta que Oaxaca, no puede diseñarse desde el escritorio. Esta geografía, hace que el 70% de su territorio sea comunal, de que albergue el uso de 16 idiomas y más de cincuenta variantes dialectales. Minúsculas planicies, jaquean la imaginación de los agrónomos, mientras el resto vive del sistema milpero de auto consumo. Ni el poder de Juárez y Díaz, lograron detener la existencia de 570 municipios, en su gran mayoría gobernados bajo sus propias normas. Los efectos de la Reforma y de la Revolución no se ven por ningún lado, muy diferente a lo que se observa en el norte de la nación. Sus analistas, ven su colorido, pero no entienden sus causas. Su magisterio, cercano a sus comunidades, da muestra de coherencia, a pesar de los horrores de su operación, centralmente manipulada. 
Siempre se ha creído que quien manda en Oaxaca son los partidos políticos, pero sus calles nunca se ven alteradas por sus militantes, pero si, por sus movimientos sociales, que en su gran mayoría defienden el carácter profundo de realidad social. Gobernadores suben y caen, y sus comunidades en su plenitud organizada. Los epitétos de pobre, marginada, insalubre, abandonada, llenas las páginas en periódicos y bibliotecas, mientras en las calles las calendas y sus monos, bailan al ritmo sonero de sus bandas. Son públicos los apellidos constantes de sus gobernantes, coinciden el nombre de las calles con estos ilustres apellidos. en el fondo pareciera que en Oaxaca no pasa nada. Sin embargo para la nación Oaxaca es una seria espina en el zapato. Unos le creen, y lo atienden, pero la gran mayoría piensa que Oaxaca es territorio chato o plano. 
No podemos negar que en estos cinco siglos de colonia, su población refleje contaminación de nociones de poder, de propiedad y de mercado. Pero si revisamos el poder real de sus comunidades, el elevado indice de propiedad comunal y los serios problemas de mercado, que atajan sus inmensas cordilleras, podemos imaginar un Oaxaca más fuerte y sólido. Y no, pensando que necesita de recomendaciones, de que es ignorante de su fuerza y de su riqueza, sino simplemente valorando con otra visión, su tiempo y espacio, su ritmo y trabajo constante. Oaxaca exige respeto, y trabajo recíproco. Las groserías de sus gobernantes, son evidentes. El de turismo por ejemplo, sin embargo, Oaxaca esta de pié, y si le valoramos, le reconstruiremos.

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