lunes, 28 de septiembre de 2015

Diario Comunal 305: El yo, la individualidad, la identidad nacen de la misma mina.

La democracia, responde a una lógica o razonamiento individualitario. No debe extrañarnos que la democracia sea un modelo político fincado en la libertad, en la igualdad y la fraternidad, todos, ellos conceptos que emanan de la visión que constantemente cuestionamos, que explica o interpreta el mundo desde el hombre, no desde el mundo. Este régimen esta integrado de individualidades libres, claramente registrados en un listado de quienes tienen la edad de ser entendidos como gente de razón, (que la mera verdad, yo no se de donde lo sacan, que a los 18 años tenemos una "madurez"respetable). La democracia respeta las individualidades, viendo a todos en un estado de igualdad, suceptibles de realizarese en fraternidad. De ahí, que los partidos políticos se registren, de acuerdo al número de militantes que se identifican con un programa de principios políticos, que responde a su ideario, que individualmente porta. 
La identidad, florece en ámbitos denominados libres, ya hemos dicho que tu eres donde te encuentras, por lo mismo una sola persona puede identificarse, como obrero, como padre de familia, como amigo de los de la esquina X, como priísta, como comerciante, incluso como zapoteco, por el uso de esa lengua propia, y así un individuo está en la libertad, de identificarse como quiera, como tal puede y votará en las elecciones, por el partido al que se identifique. En pocas palabras la democracia es el culto a la individualidad, y esta se fortalece por la identidad que decida individualmente cada persona. 
Ya hemos dicho que otra cosa, opuesta, es el nosotros, la comunalidad, y la pertenencia. Sin extendernos en esto, por ahora, debemos subrayar que la visión individualitaria de la vida, es un razonamiento que se nos impuso con la invasión Europea. Razonamiento que floreció en Estados Unidos, en donde casi, fue exterminada la población originaria, y que ya en tiempos de Juárez, era un razonamiento libertario que fundamentaba las aspiraciones imperiales, de la independizada, colonia inglesa. 
En este sentido, no debemos más que reconocer, que detener el avance del individualismo en las generaciones futuras, es un reto de grandes proporciones. Un razonamiento que debemos localizar en nuestras actitudes, en nuestras aspiraciones, en nuestro caminar cotidiano. Defender la democracia es defender la individualidad, es seguir creciendo dentro de una masa contabilizada y controlada, para ejercer el poder sobre todos. Popularmente se sabe el "divide y vencerás", pues si, el individualismo nos divide, nos atomiza, nos separa, y la solución de nuestros problemas continua sin encontrarse, porque se sigue obedeciendo un poder vertical que tiene al individuo como célula aislada, a quien maneja por diferentes vías, de todos ya conocidas, pero que al habitar nuestra forma de pensar, nos condiciona a encontrar en ello, todo tipo de solución, y con ello, dejar de buscar otros caminos que a futuro, nos aporten mejores condiciones de vida. (continuaremos).

No hay comentarios:

Publicar un comentario