sábado, 27 de septiembre de 2014

Diario Comunal 283: El egoísmo y el liberalismo, suenan a lo mismo.

Tenemos tan introyectado el YO, el MI, que ya no reflexionamos seriamente su significado. Desde que nacemos se nos cultiva tanto el ego, y el ser dueño de todo, que ya de grandes, es casi imposible, darnos cuenta el daño que nos hacemos y hacemos a los demás con esa actitud. Al nacer somos los más bonitos, los más curiosos, lo más preciosos, hagamos lo que hagámos, todo está bien, esto, poco a poco desaparece, pero los primeros estímulos se nos quedan grabados en el fondo de nuestro ser. ¡Ah! pero no salgas enfermito, por que las caricias o las alabanzas escasean, cuando las hay, pero en lo general todo es, ¡que lástima!, ¡pobrecito!, ¿qué vamos a hacer?, en fin.
Añadido a eso está el MI. Todo es tuyo, la comida, los regalos, los juguetes, la silla, la ropa, todo, todo empieza a ser de tu propiedad. Y lo primero, el bautizo, porque hay que agradecer que el niño nació sano, bonito, etc. Hay que armar la celebración, y sobre todo para que el Dios, el que sea, lo tenga en sus brazos, para que todo le vaya bien, para que sea feliz.
El egoísmo es la propia imagen del "todo poderoso", señalamiento que vamos adquiriendo en una lucha permanente con el otro, contra los otros. Todos nacemos "libres", por ello para ser mejor que el otro tenemos y debemos competir.El MI, encadenado a nuestro "yo", va ratificando en nuestro cerebro, que todo lo existente debe ser nuestro, del "yo" y de nadie más. Y de ahí en adelante , toda nuestra existencia forja y ratifica nuestro "yo", y la loca carrera de tenerlo todo.
El nacer "libre", es la substancia racional del liberalismo, todos luchamos para ser "libres", y no nos damos cuenta que con ello reproducimos, el liberalismo que pesa sobre nosotros , que nos desaparece, que nos extingue, que nos excluye. El liberalismo es mercado, pero es a través de este, que nos esforzamos por apropiarnos de todo, hasta de nuestra mujer, de nuestros hijos. El precio de la libertad, se mira en las condiciones que ya a estas alturas nos ahogan. Seámos religiosos o no, reproducimos el Dios, en nuestro ego, y este de manera laica se expresa en la imagen del Estado.
Nosotros nos preguntamos, ¿entónces, por qué en Oaxaca, somos en buen grado diferentes? ¿Por qué practicamos más la comunalidad, que el egoísmo? es que, ¿somos menos liberales? ¿Por qué practicamos tanta Guelaguetza, tanta Gueza, Tanta ayuda mutua, tanta reciprocidad, y a fin de cuenta somos muy mititoteros y fiesteros? Bien vale la pena pensarnos, qué tan creyentes de la religión somos, qué tan patriotas somos, qué tan egoistas somos. Eso si, apapachamos a nuestros hijos, pero quizás no tanto, tenemos bienes, pero en gran parte los consideramos casi todos comunales, ¿sera?, usted que opina, o por lo menos, ni no quiere opinar, contestese las preguntas que nos hacemos en este diario, ¿sale?

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