martes, 10 de marzo de 2015

Diario Comunal 297: Otra gran tarea de nuestros tiempos es comprender con más claridad, que es eso, que denominamos Amor.

¿Hay amor Comunal ? ¿O solo existe el amor individual? ¿Existirá realmente el amor?
El tema no es fácil de tratar, sin correr el peligro de ser linchado. Para la gran mayoría, este tema está sujeto a su muy personal forma de ver, y por ello, el que nosotros emitamos nuestras consideraciones al respecto, no deja de ser peligroso, so pena de perder amigos, amigas, lectoras, etc.
Pese a todo, tratemos el asunto. Desde pequeños se nos endilga la palabra, como el significado de cualquier tipo de afecto, de sentimiento que se da o se recibe de otra persona. El primer afecto, o cercanía que apreciamos, indudablemente es el de la Madre. Es por ello, que el amor maternal, ha sido casi eternamente incuestionable. Todas las sociedades en el mundo, sitúan a la madre en un pedestal inmutable. Y esto es natural, en la medida que por naturaleza, la madre esta muy cerca, en tiempo y espacio, de la satisfacción de las necesidades de cada persona, y a esto se añade el que todos provenimos de la madre, por lo que la relación madre e hijo, es una interdependencia de hecho.
Las cosas se complican cuando hablamos del amor en o de la pareja. El vivir una sociedad que construye individualidades, en lugar de comunalidades, hace que el amor asuma una importancia en el individuo, centrando su atención en otro individuo. Cualquier sentimiento, casi siempre acompañado del deseo natural sexual, es identificado como amor. Esto lo consolida, no solo la literatura, la canción, sino ahora, a todas luces el mercado. La importancia de las cualidades individuales, se convierten en la materia prima para orientar nuestra mirada y nuestros afectos en una persona. Sin dar cuenta, que estas cualidades, también son inyectadas por nuestra formación individualitaria. Si a esto añadimos, que esta individualización de los afectos, se le rodea de todo un ambiente de romance europeo y colonial, el circulo se convierte en un laberinto acorazado de las canciones, no solo de José Alfredo, sino de todas las que podamos escuchar, y no se diga de los poetas, del que no se salva Amado Nervo, ni Benedetti. Y conste, que no hablamos de toda aquella literatura, canción o poesía, generada para el mercado.
El caso es que el amor individual, se ha convertido en una pesadilla, que pareciera no ofrecer, ninguna salida. Como resultado, la pareja en ningún lugar deja de ser un momento de brutal placer, o de goce violento. Esto se hace gigantesco, cuando se llega al matrimonio, y los hijos aparecen como cordones insalvables. La sociedad sueña con el "amor eterno", sin tomar en cuenta, que cada persona tiene su tiempo y su espacio, y que por lo mismo existen ciclos de vida, y que estos se realizan con personas, ambientes, comunidades concretas, en relación cercana e identificable. Para nosotros el amor comunal existe, y aunque no se crea despersonaliza el afecto, es decir, no se centra en el individuo, sino en el piso, en la labor, en el goce. Dimensiones reales en cada contexto. Para ello, quizás sea importante no llamar amor, al afecto directo, hecho realidad concreta, o bien empezar a deslindar el amor individual del amor comunal. Seguiremos con este tema, a la luz de las inquietudes que surjan al respecto.

1 comentario:

  1. Es un placer poder comentar con usted algunas cuestiones acerca del amor. Considero que el amor es sinónimo de rebeldía. Es negarse a ser esclavizado por el sentir como expresión o desahogo meramente físico. El amor debe ser intrínseco, ese amor que brota de la conciencia del ser como un agente transformador, motivador, decidido a conseguir cambios a pesar de que todos digan "no se puede". Ese amor que avanza como la pequeña gota que por persistente logra perforar las rocas, de igual manera nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestro amor, se irá haciendo presente en la vida de los demás, poco a poco sin lastimar, sin romper el contexto, simplemente acompañando, fortaleciendo....

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