lunes, 9 de febrero de 2015

Diario Comunal 291: La movilización social se ha soltado en toda la república, y en nuestro Estado de Oaxaca, con especial sabor.

Analistas como Nuestro amigo Víctor Leonel, se preguntan si esto es real o es un espejismo. Desde nuestro criterio, son ambas cosas.
Es cierto, el Estado ha perdido total coherencia, bueno, si alguna vez la tuvo. Sin embargo, analizar la movilización social, desde los parámetros estadísticos y derivados, de la "ciencias Sociales", ya no es un cuento que convenza a nadie. En Oaxaca, el turista ya confunde entre una marcha y una procesión, entre un plantón y un tianguis, entre un mitin y un concierto a capela.
Efectivamente, es difícil saber, si una movilización, se acompaña de claridad entre sus protagonistas. Realmente no creemos que exista una movilización que garantice, conciencia plena de los movilizados. Ya decíamos en un diario anterior, que unos jalan a otros, y que un grupo pequeño, sabe bien que intereses concretos les conduce a la movilización. Lo clásico, es que sea una utilización mutua, los que no saben también cumplen sus aspiraciones, así como obtienen sus prebendas, los supuestos líderes que se sientan a la mesa de las negociaciones. Esto se ve, incluso en lo que concierne al magisterio, antorchos, mults, etc.
Todo esto debe tener un marco de análisis distinto, en principio reconocer la diversidad de criterios, que van de la mano en una marcha, o en una toma de comercio. En segunda una demanda representa distintas importancias, en tan distintos protagonistas. No hay que olvidar que las movilizaciones sociales, reflejan descontento, pero que no garantizan una transformación. Eso se ve claramente en el movimiento de independencia, que nos independizó de un Rey, pero quedamos sometidas a otro rey, el liberalismo, como razonamiento, o que, si la revolución Mexicana, tumbó un dictador, su logro fue erigir, otra dictadura, esta casi perfecta.
No nos olvidemos de nuestras procesiones, que inundan el centro de la ciudad, ¡ha!, pero esto no molesta a los comerciantes, porque son ellos quienes las organizan, o bien colaboran con recursos, y además, se nos pinta como valor folclórico, incluso etnográfico. La marcha se ha convertido en folclor, sigamos su lógica, sigamos espantando a consumidores del comercio del Centro.
Las marchas y plantones sirven para quitar gobernador al frente, pero no para eliminar al poder, se busca cambiar la hegemonía de una partido, no al régimen de partidos, etc, se piensa en los pobres, solicitando recursos para carreteras y escuelas, y de paso el Estado estatal y federal, para fomentar el monocultivo, no para la suficiencia alimentaria, ¡ huf !, mucho se puede decir a respecto. Creemos que las movilizaciones son caras de la misma moneda, las razones imperantes y los procedimientos que se usan para analizarlas, también. No se piensa en pensar en serio, sólo en reproducir, lo que siempre se ha dicho, y en su propio lenguaje.

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