jueves, 18 de diciembre de 2014

Diario Comunal 286: Volvamos a vivir la vida.

Desde que aprendimos a hablar, la vida se nos llenó de los conceptos de ese lenguaje, hemos dejado de vivir lo real, para vivir la invención que eslabonan las palabras. Recitamos los mismo rosarios religiosos, que consignas de lucha, que gritan por la vida, que no nos damos ya cuenta, que su grito está envuelto de un ropaje de conceptos que no le representan. Hemos dejado de pensar, y nos han convertido en pericos de la nada. Acudimos a la escuela como parte obligatoria de la vida, como si fuera el terreno de siembra de alimentos, permanecemos en ella, inmóviles, sin entender en serio, que hacemos y que logramos con sus juegos y sus arengas. Pero eso si, "ve a la escuela, para que seas alguien", nos gritan todos, que nuestra existencia, se niega y la negamos, por todos lados. Tu logras ser, solo si has leído, si entiendes lo que es una biblioteca, si reconoces las ideas plasmadas por los ilustrados, tanto así, que el sabor de la comida puede provenir de alguna receta escrita y guardada en la biblioteca.
Se hace campaña permanente para leer, y por el otro lado nos atiborramos de televisión como respuesta. Vemos en su imagen, lo que dicen, como verdades, y caemos en sus garras pensando que las palabras están llenas acierto. No cuestionamos nada, pero no nos damos cuenta de la nada, ni siquiera que respiramos, vamos a las marchas por las palabras que nos enjaretan como verdades, sin pensar en la posibilidad de conseguir un alimento con nuestras propias manos. Nos olvidamos de la importancia del agua, de la tierra, de nuestro propio caminar, marchamos por la guía de aquellas palabras, tan es así que olvidamos toda nuestra existencia.
Pero no es raro lo que pasa, alguien dijo que pensáramos para existir, y lo estamos haciendo hace siglos, olvidando que para pensar primero es la existencia. Cambiar nuestra forma de razonar, pareciera un imposible, pero nos negamos a reconocerlo. Echar abajo todo en lo que hemos creído, es como derrumbar todas las iglesias, todas las bibliotecas, todas las instituciones y transformar hasta nuestro único lenguaje. Es tirar lo edificado para volver a construir lo nuestro. Hay maestras hoy en día, que todavía están convencidas de "enseñar a los niños a pensar", olvidándose ellas mismas de existir.
Gracias a que nos damos cuenta, de vivir un planeta vivo, que nos recuerda que existimos, el solo reconocerlo nos llenara de energía, para transformarnos y caminar un día con alegría, alejados de tanto miedo, que el poder y el mercado nos impone como abrigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario