lunes, 21 de julio de 2014

Diario Comunal 271: Hablar de lo comunitario, pareciera ser una cuestión antiquísima, pero, en estos tiempos hablar de ello, es bastante actual.


La comunidad ha existido siempre, es un modelo de sobrevivencia de sociedades pequeñas que diseñan sus relaciones muy cercanas y coincidentes; ha sido una forma de sobrevivencia natural que ha existido en todas las etapas de la historia de este planeta, quizas, incluso con distintos nombres. Sin embargo, como sucede con todas las cosas útiles, el sistema hegemónico en turno, profesa toda intención de incorporarla a sus modelos de relación y extinguirla mediante su control político o jurídico.

Desde está perspectiva la comunidad es agredida sistemáticamente aunque su experiencia, sirva al sector hegemónico, para el diseño de sus propias normas; de ahí que se hable de comunidad europea, comunidad latina, comunidad empresarial, organismos o figuras que ya no responden a las pretensiones básicas de una comunidad natural.
Es evidente que la existencia comunitaria, es la integración consensuada de la diversidad social y económica, y con ello se aleje de las nociones de clase social o estrato social, según sea la óptica conceptual que busque interpretarla.
A recientes fechas se habla mucho de educación comunitaria. Si partimos de el hecho de que la vida es educación, la educación comunitaria es la vida misma de la comunidad. En estos términos, cuando hablamos de que el conocimiento comunitario debe ser el eje central de una nueva educación, la vida comunitaria es la educación misma.
Desde está perspectiva, la educación institucionalizada debe fundarse en los elementos que constituyen la vida comunitaria, esto implica traducir estos elementos en prácticas didácticas a realizarse en los ámbitos escolares, esto exige pensar la vida en los idiomas propios y concebir su reproducción en el ámbito escolar, haciendo reconocer los modelos de interpretación de la vida que se expone en cada idioma, y buscar la traducción de los elementos ajenos, que por contradictorios que sean, resulten requeridos a usar.
A muchos maestros, les preocupa el manejo curricular del conocimiento comunitario. Para ellos es difícil, en la medida que toda la educación que han impartido, está dividida o encasillada en materias; en matemáticas, en física, en geografía, etc, Pensar curricularmente la vida comunitaria, exige verla en su integridad, es decir en su totalidad no en sus partes. Nosotros consideramos que la vida, aunque se vea integralmente puede ser tratada temáticamente, pero no en el lenguaje acostumbrado, sino en el lenguaje también comunitario. Este es el reto, pero su solución está en la identificación de estas temáticas, que se descubren haciendo cosas concretas con ellas. Los proyectos aportan indicadores concretos dejémonos llevar por ellos. 

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