martes, 20 de mayo de 2014

Diario Comunal 253: Hemos vivido siempre bajo la égida del poder.


La fuente primaria del poder, por lo menos en nuestra época, nosotros consideramos que radica en la conciencia de la existencia de un Dios único, "todo poderoso, creador del cielo y de la tierra", es decir de la omnipresencia de un ser, a imagen del hombre, como el centro de nuestro Universo. Este razonamiento, que nos llega del continente europeo, ha fortalecido en nuestras actitudes el sometimiento a toda estructura derivada de ese poder. 
Reconocer este hecho no implica necesariamente ser Ateo o antireligioso, ya que el A, o sea el sin, lleva implícito la existencia del Teo, o sea de un dios.
Esto a conducido a que tanto los académicos, como los tecnólogos, se pasen su existencia buscando la desaparición de ejercitador del poder, o bien de su conquista. Esto es muy claro en la lucha por acceder al poder, tanto de organismos, partidos, sectas, o minorías que desean dejar de serlo.
Es difícil imaginar, un sociedad que no busque el poder, si en todo estos razonamientos, su fuente misma, es el poder, llámese poder del conocimiento, político, económico o ideológico. Es más hasta en la literatura y en las artes, dentro de esta sociedad mercantil, se persigue el poder.
A esto se debe, que no se conciba el ejercicio de la representación como una actitud fuera de la conquista de poder, es más hasta se le señala como un derecho, no como una obligación. Es por esto, que el ejercicio de la autoridad cotidianamente se confunda con el poder. Es esto lo que se ve en los mandatos comunocratas de la mayoría de municipios Oaxaqueños.
En las comunidades de Oaxaca, se representa por obligación y sin una remuneración económica. Esto obviamente no es apetecible para aquellos que buscar el poder de manejar a su antojo el poder municipal y el de sus arcas. Es por esto, que la Constitución da autoridad formal, pero lo que faculta de manera específica, es el ejercicio de poder. "Poderoso dios es don dinero" versa la filosofía popular, y como todos quieren ser Dios, pues todos buscan el poder y el dinero. 
Esto nos lleva a ratificar que la llamada autodefensa, que de manera violenta se nos ofrezca en Michoacán, tenga como enemigo central, no sólo al Estado, sino ahora al crimen organizado, quienes tienen o logran el poder de los dineros.
Desaparecer el poder, pareciera una meta inalcanzable. Sin embargo, no queda de otra, debemos buscar caminos alternos que nos conduzcan a ello. 

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