martes, 20 de mayo de 2014

Diario Comunal 252: Además del poder, el lenguaje, el mercado, llegó la propiedad para extinguirnos.


Es sabido por una gran mayoría que la propiedad, y mucho menos, la privada, existía en nuestro continente, esta llegó con los Europeos. En la actualidad, es común usar el mi, mío, tuyo, para señalar todo lo que creemos nos pertenece. Los soldados de Cortez, en nuestro caso, fueron los primeros premiados con esta categoría que en la actualidad ya no percibimos en donde empieza y en donde termina.
Para nadie puede ser extraño que antes de la invasión, el razonamiento partía de la región, no de la propiedad. Es decir, y como se da hasta la fecha, hablábamos como serranos, como vallistos, como costeños, etc, o sea que era la región y con ello el idioma, los factores que explicaban nuestras posibles diferencias culturales, filosóficas y tecnológicas. Hace unos días, una amiga me afirmaba, " ustedes los serranos, tienen congelados los principios, nosotros los costeños, los tiramos como el sudor", esta interpretación es clarificante de cómo se razona desde la región, no desde la propiedad.
Las cuestiones de orden nacional, son también parte de los múltiples resultados que ocasiona la propiedad, regiones enteras son subdividas y parceladas para constituir los estados nacionales. 
La presencia de la medición es decir de la cuantificación, viaja paralelo y en apoyo de la propiedad. Pero ello no acaba ahí, el sentido de propiedad no solamente se da al suelo, sino a toda la vida y con ellos la de todos los seres vivos. El matrimonio, es una triste consecuencia de este poder que se manifiesta con la propiedad, el mercado y el lenguaje. Así como el patrimonio expresa la propiedad de la naturaleza, el matrimonio expresa la propiedad de la mujer y el nacimiento de esta patriarcal sociedad en la que vivimos, sustentada en el poder del dios todo poderoso, creador del cielo y de la tierra, razonamiento que también nos llega de Europa.
Los pueblos Oaxaqueños, en su natural resistencia, logran, en cierto grado relativizar la propiedad que usurpaba sus espacios de reproducción, adoptando, la propiedad comunal. Su consecuencia, es que en la actualidad se nos mantenga entretenidos, defendiendo linderos, que no existían, pero que al implantarse la propiedad, se conviertan en motivo de diario enfrentamiento. 
Tomar en cuenta esto, es fundamental si queremos cambiar nuestra apreciación de la vida. Reconocer que nuestro pensar emana de la región, no de la propiedad, en la compartencia, no en la competencia por la vida, es fundamentar el diseño de un nuevo modelo de vida.( Bienvenido a la vida, Arturo.) #tioyim

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