sábado, 17 de mayo de 2014

Diario Comunal 23.

Estaremos satisfechos sólo si participamos en las decisiones que nos conciernen. Estoy seguro de que nuestro ánimo por vivir lo que tenemos que vivir, radica en la participación real en la vida. Si nos quejamos de la falta de recursos económicos es que no los tenemos al igual que otros, si nos enfada el papel político de los partidos, es que no pertenecemos a ninguno y cuando queremos participar sólo lo podemos hacer si estamos en sus listas, total, ellos se adjudican la participación y nosotros nos vemos en el fango. Si estamos a disgusto porque lo que pensamos no lo piensan los demás, es que somos nosotros los que no entendemos la diversidad. Empieza nuestra amargura e insatisfacción permanente.
Yo me he preguntado, en que radica la tranquilidad y en cierto modo la armonía que prevalece en infinidad de comunidades que conforman las regiones originarias de nuestra nación. En estas se respeta la diversidad interna, porque no es lo mismo pensar como un comerciante, o como un ingeniero o un campesino. Cada uno tiene en su cabeza una manera distinta de comprender la vida, el primero se cifra en sus ganancias, el segundo en sus dotes y prestigio técnico, el tercero en tener garantizado el alimento. Cada cabeza es un mundo dice el refrán popular, y es cierto, pero estos tres personajes están juntos en la asamblea de su comunidad, en igualdad de circunstancias, la voz de los tres vale lo mismo, y si existe votación pública, la mano de cada uno es un número y nada más. Un comerciante puede hablar de lo que es una buena alimentación, un ingeniero de lo que se debe sembrar y un campesino de lo que es recomendable vender. Viendo así las cosas todos tenemos un criterio de la labor de los demás, pero esto en una comunidad se puede dar, por la existencia de una asamblea, en donde son los partidos políticos los que se adjudican la verdad, ni el comerciante, ni el ingeniero, ni el campesino tendrán vos y voto, porque su participación será con la ausencia de sus argumentos y sus votos serán secretos. He aquí el asunto de la cuestión.

La tranquilidad se logra si entre todos y respetuosamente la logramos con nuestra participación, esto nos conduce a pensar que el futuro es asambleario, pero para que esto suceda todo tiene que hacerse en ámbitos pequeños que permitan y obliguen la participación de todos. Comunalizar las decisiones política nos llevará a otra dimensión de la vida, pongámosla a prueba en donde vivamos, y veremos cómo desde abajo la vida cambiará de color con la vos de todos.

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