martes, 20 de mayo de 2014

Diario Comunal 223: Los cultos religiosos, ¿realmente nos convencen o simplemente nos integran?.


En la comunidad rural, pero también en la ciudad, casi todos asistimos a las iglesias, sobre todo, la fecha de la fiesta patronal.
Es decir, todos asistimos a un ritual, pero, ¿todos vamos convencidos de lo que por nombre, se celebra? Si preguntáramos a cada uno, la respuesta sería afirmativa, pero en la realidad y esto como verdad a voces, sabemos que no. No se duda en cada caso, que algunos, sí asistan, como se dice, con fe, pero la gran mayoría tiene otros motivos que le empujan a participar de la celebración, no sólo en su organización, sino en la festiva participación.
Como todos sabemos, una fiesta se inicia tiempo atrás, el campesino que dedica su esfuerzo al cultivo de lo que se ha de consumir en la fiesta, en el hogar, sembrando condimentos o simplemente guardándolos para la misma celebración, se ahorra dinero para la compra de una ropa significativa, el pago de las cuotas o si el familiar será el mayordomo, pues se ahorrará para auxiliarlo. 
A últimas fechas, se ha hecho costumbre que en los Angeles California, u otras ciudades del norte, se acumule, para el financiamiento de la celebración. Sin entrar en detalles, todos participan y de eso todos lo sabemos.
La historia de cada santo o virgen, pocos lo saben, aunque se haya dedicado mucho tiempo en el diseño de la ropa que le han de donar al personaje. De su impacto real, nadie se pregunta, a tal grado, que se percibe, que estos personajes, tan solo son un pretexto para celebrar. Los curas debían saber esta información, pero son pocos los que en realidad realzan la historia y labor del santo patrón o patrona.
Por todo esto, resulta inquietante saber que hacemos en la iglesia, de si celebramos al personaje, o celebramos la asistencia y presencia del todo y de todos. Para la gran mayoría, y no es porque les fascine el chisme, asisten para saber quien asiste, es decir a verse en el conjunto. Otros van para ver que se da, que si tamales, que si ponche, que si mole, que si mezcal, y de paso echar relajo con sus cuates. Las chicas y chicos, obviamente asisten para pescar o ver quien pesca o ya pescó nuevo novio o novia, y no se diga de la señoras. 
En general una fiesta o celebración es la integración de un todo y de todos. Hay quienes organizan por obligación y otros quienes lo hacen por voluntad propia. No se duda que en algunos lugares haya problemas con las diversas sectas o núcleos de creyentes, pero también como es sabido, en las comunidades se hace problema cuando no comparten sus obligaciones, o bien luchan en contra de los acuerdos de asamblea. La libertad de creencia, existe, pero la contribución a la comunidad eternamente significará una obligación. 

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