martes, 20 de mayo de 2014

Diario Comunal 219: De como la iglesia cristiana, tiene cimientos naturales, pero no los ve.


Cuando los europeos llegaron en sus navíos, nuestros ancestros creían, en lo que los envolvía, su naturaleza, no creían en lo etéreo en lo divino, en un señor blanco barbón sentado rodeado de nubes con un bastón. Creían en lo que hacían y en el como lo hacían, sus deidades eran animales, montañas, ríos, estrellas, el sol, la luna, el cosmos. todos interrelacionados con ellos. A esto, los dedicados a su estudio, le llaman monoteísmo frente a un politeísmo, por deducción, nosotros podríamos llamar los divinos frente a los naturales, pero eso cada quien puede interpretarlo como quiera. Para la celebración de sus deidades, nuestros ancestros, edificaban enormes pirámides que eran fruto de cálculos matemáticos, desconocidos por los invasores. Los invasores venían cargados de miedo, que sólo un poder divino y su violencia les confortaba. 
Nuestros ancestros se comunicaban en decenas de idiomas o lenguas, ellos sólo se comunicaban en español. La lengua nuestra que más se usaba fue el Nahuatl, por ello la utilizaron para ir invadiendo territorios diversos, organizados en su diversidad. El que fuéramos muchos pueblos, con espacios y conocimientos propios, fue usado por los invasores para mantenernos divididos, separados, y esto, lo pudieron hacer gracias a nuestra diversidad política, lingüística y ritual. 
Tanto frailes, como soldados invasores, creían en un dios, que estaba fuera de su control, que los controlaba en su pensamiento, que los alentaba y castigaba, que lo mismo los hacía sentirse orgullosos de sus masacres, que poderosos de reunir riquezas, que significaban para ellos, no para nuestros ancestros. Cambiaban -como hasta la fecha- oro por cuentas de vidrio. Para ellos el oro era para forjar moneda y mercadear, para nuestros abuelos, símbolos de agradecimiento a nuestra naturaleza.
Para ellos la fuerza se las daba el cielo, lugar en que se encontraba su dios, para nuestros ancestros la fuerza provenía del suelo, de ellos, concebidos como naturaleza.
Ellos separaban cabeza de cuerpo, para nuestros ancestros, todo era unidad, separaban el ser y estar, para los abuelos, todo era unidad. Podríamos decir, que venían partidos, nosotros eramos y seguimos siendo unidad. Ellos, años más tarde, separaron sujeto de objeto, sociedad de naturaleza, nosotros entendimos todo como un todo, para ellos simplemente fuimos objetos, y como tal, naturaleza. Nuestra naturaleza, se convirtió en cimientos de sus iglesias y de sus creencias. #tioyim #comunalidad

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