lunes, 19 de mayo de 2014

Diario Comunal 189: Piedra blanca, agencia de Matías Romero, albergó una reflexión urgente.

Es indudable, desde su interior, el magisterio Oaxaqueño esta revisando su labor, ha tomado conciencia de que algo anda mal y está empeñado en modificar sus actitudes en la labor educativa. No nos cabe duda, los más claros, se han convencido de que enseñan. de manera mecánica valores y conocimientos, que nada tienen que ver con el contexto; la familia, la comunidad, la región. De que han sido, herramientas de un sistema de vida que cosifica todo, y que este, no sólo esta en contra de su estabilidad económica, sino de que la educación que imparten aleja a la sociedad de la solución de sus más caros anhelos.
En piedra Blanca se reunieron las cinco jefaturas de Educación indígena, que atienden el istmo. Cedes 22, y DEI, han preparado documentos para alentar la reflexión de sus compañeros sobre su labor. Independientemente de lo prácticos o no que resulten estos documentos, que son derivaciones del PTEO, muestran un serio acercamiento a criticar la labor actual que realizan los docentes, y proponen un necesario cambio en los conocimientos a impartir o compartir con la sociedad, desde el conocimiento concreto de las propias comunidades.
La descolonización es un proceso urgente de los maestros. Y ésta cuestión no es fácil, como ya lo hemos mostrado en anteriores páginas de este diario. Cargar durante siglos la imposición de una cultura, de valores y conocimientos ajenos, hace mella en la conducta natural de cualquier persona. Los maestros han mamado colonización, por lo mismo la reproducen. El lenguaje ya sea el materno o el impuesto contiene modelos de interpretación del mundo que son externos, ajenos, impuestos, esto hace que la enseñanza sea también una imposición vertical, ajena, desvalorizadora de lo que la naturaleza genera como conocimiento propio. Si, en lugar de generar un conocimiento con el contexto o la naturaleza, circundante, con el lenguaje propio construido cotidianamente, se impone un conocimiento para, lógicamente expulsar al joven de su comunidad y no encontrar en lo local, la manera propia de sobrevivir, y realizarse comunalmente. Los conceptos derivados de la ciencia social, meten a los profesores críticos en una cárcel conceptual, de la que difícilmente se liberan, al tener que utilizarlos por ser el lenguaje hegemónico, de poder, del conocimiento que han heredado. La presencia de los grandes educadores y sus conceptos hacen mella en
la intelectualidad magisterial. Se ha perdido el valor de llamar a las cosas como son, el empeño de darles a las cosas una interpretación científica, les vuelve a los maestros, a separarse de la construcción de un lenguaje práctico que llame a las cosas, como todos las llamamos.
Estamos conscientes que ellos no tienen la culpa. Portan la mejor y más avanzada conceptualización, pero este nivel es necesario trascender, ¿como?, hablando como se habla, porque suena curioso, que se use un lenguaje dentro del salón y otros, fuera de la escuela. Descolonizarnos es usar nuestro lenguaje en todos los espacios y ámbitos que habitamos.

Es construir y reproducir conceptos que evidencien nuestra realidad, no la ficción que la colonización nos sigue imponiendo.

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