lunes, 19 de mayo de 2014

Diario Comunal 186: No nos cabe duda, el norte y el sur son mundos distintos.

Ayer por fin, en Amatlán pudimos ver la película documental "El alcalde". Es la historia de un "noble", que es "amigo de todos", formado en el dominio de todos los placeres, que se enfrenta como Alcalde a la terrible enfermedad del presente, "el crimen organizado". Integrante de esa clase multimillonaria que arropa todos los supermercados, que lo mismo mata elefantes en África, que colecciona cráneos de "Jíbaros". Tirador de excelencia, el que por sus dotes, sus vecinos, potentados públicos, lo erigen en protector de sus obedientes familias. Lo mismo amigo de Toledo, si el pintor, que de Salinas de Gortari; todo un personaje. Bajado de los cielos para mantener el orden y crear una burbuja inmune a la presencia de los "malos". Una verdadera demostración del poder, que quiere vivir alejado de las inmundicias, que crean y venden sus propias empresas. El documental logra no precisar el límite entre el poder de los guapos y el poder de los feos. Para nosotros su mensaje central es la importancia de estar informados, cueste lo que cueste.
Nos hizo recordar la diferencia de lo que sucede con esto en los Estados del sur, principalmente Michoacan y Guerrero. Por estos lados, quienes se han levantado, sin matar elefantes ni coleccionar cráneos, son los de abajo, la gente común que no encuentra salida a la extorsión, a la violación, al asesinato de familias enteras. No tiene armas de alto poder, pero mínimamente usan y conocen la 22, pero eso si, lo hacen en colectivo, lo deciden en asambleas, y se auto -denominan policías comunitarias, o grupos de autodefensa, a quienes no les queda otra, que defender con su vida lo que consideran suyo. La diferencia que parece evidente, es que el norte es un individuo, y en el sur, son colectivos, obviamente con diferente formación y ubicación en la estructura económica, Como lo señalan sus espacios, los de arriba en el norte, los de abajo en el sur, todo esto suena muy curioso, pero revela con mucha claridad los dos México. Los que están arriba y los que están abajo.
En ambas regiones se padece la misma enfermedad, pero se trata de exterminar con sus propias armas, los de arriba con su poder, vinculado a las grandes empresas transnacionales, y en el sur, con su organización vinculado a su conocimiento ancestral colectivista.
Nos llamó la atención también, que el documental tuviera tres directores, no uno como es lo clásico. Será que los directores tiene más influencia del sur, si esto es así, faltaría que un sólo director se atreviera a conocer la experiencia de autodefensa que se está dando en el sur, para completar el circulo mágico que dibuja el conocer el poder desde dentro.

Creo que mucho se puede aprender del ejercicio del poder verticalmente evidenciado, pero también mucho mayor sería conocer el ejercicio del poder horizontalmente comprobado. Independientemente del grado de enfermedad que se padezca en el norte o en el sur.

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