lunes, 19 de mayo de 2014

Diario Comunal 180: El revalorizarnos, también ha tenido historia. (primero de varios).

Realmente no podemos hacer historia de hechos que no nos tocó vivir, solo los momentos que hemos percibido directa e indirectamente, abren por si sólos un buen campo para su interpretación, en este proceso de reconocer lo propio, lo nuestro.
Recién salidos de la Universidad, egresados de economía, sociología, antropología, administración, historia, lingüística, etc, todos mareados por una inmensidad teórica, pero dispuestos a participar en la transformación de la nación, nos fuimos apegando a las instancias institucionales que nos permitieran poner en práctica todo aquellos conocimientos que habíamos consumido en los salones de clase. Orientaciones productivistas, revolucionarias, críticas, reformistas, conservadoras, transformadoras, se hicieron mezcla al enfrentar una realidad que en verdad, aparecía fulgurante ante nuestros ojos. No dudo que siga pasando, pero nos referimos a nuestros tiempos, finales de los setenta y principios de los ochenta.
Oaxaca, no es que viviera un época trascendental, sino vivía sencillamente ese, su tiempo. A mediados de los ochenta había logrado destituir a un gobernador, movimientos sociales en espacios urbanos como la ciudad de Oaxaca, y Juchitán, lograron ser escuchados por el "centralismo democrático priísta", con un presidente que todo lo podía y hacía, quien depuso al gobernador y en su lugar ubicó a un General del ejercito.
Un grueso cuerpo de académicos, egresados de la UNAM y de un Centro de Sociología, programa piloto de la UABJO, dieron cuenta de este movimiento analizando sus componentes, pero sin entrar en el estudio de la realidad cotidiana de Todo Oaxaca.
Atisbos, de lo que era la resistencia, casi natural, de las comunidades Oaxaqueñas, eran reflejadas en algunos esfuerzos etnográficos, de historia, de lingüística, básicamente trabajos desarrollados por extranjeros. Lo cierto es que conceptos como el de comunidad, eran apreciados por escuelas antropológicas, economicistas, que buscaban , de muchas maneras, la incorporación, de los ya conocidos como pueblos Indígenas, a la civilización nacional, al liberalismo, al desarrollo del mercado. Desde estas orientaciones, se han diseñado programas gubernamentales, fundados en la comunidad, sin saber a ciencia cierta, que era para Oaxaca una comunidad, como hacia su propia historia, y muchos menos suponer que habitaba en la comunidad un modo de vida, que ha trascendido los siglos, y que representa en la actualidad, el bastión de una resistencia integral, propia, y específica.

Llegan los ochenta, y surge una movilización social de nuevo tipo, En la Sierra Norte, se lucha por la defensa del Bosque y de los recursos naturales en general, en Tuxtepec, por la tierra, en el istmo, por el control políticos,, en Sierra Sur, también por los bosques, y el magisterio en contra de "charrismo" sindical que los tenía maniatados y atados a "vanguardia Revolucionaria". El estado Mexicano con López Portillo, implanta su programa CONASUPO-COPLAMAR y otros más, situación que moviliza de muchas formas al Oaxaca entero. Es este momento que genera y se empiezan a dar procesos interesantes, que en este diario comentaremos, no en detalle, pero en la substancia de cada uno de ellos que nos enseña de manera viva, el reconocimiento de lo propio, y el ejercicio de nuestra seria y profunda capacidad, como sociedad Oaxaqueña comunalitaria.

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