lunes, 19 de mayo de 2014

Diario Comunal 178: La democracia, una ficción estratosférica.

Pensar que el dinero del pueblo es el que gastan lo partidos políticos para hacerse del poder sobre nosotros, hace que se me enchine el cuero. Con tristeza vemos como se aplauden las instancias que organizan la elecciones, por sus blancos resultados. Esto significa que el Pueblo paga para legitimar a sus gobernantes. De niño, a mi nunca me enseñó la comunidad eso. Nos nombraban semaneritos, y teníamos la obligación de mantener limpio el templo, las flores frescas, las veladoras en su lugar, etc, luego, nos daban de topil, y así poco a poco hasta llegar a regidor. Todos vigilaban y veían quien era obediente y hacía sus tareas, quien tenía voz de mando, como también quien era flojo o respondón. No lo niego, en las fiestas nos tocaba más de lo que se repartiera, fuera fiesta o algún evento. El caso es que nos inyectaban el gusto de servir y fundamentalmente el ser responsables.
Pero eso de que le paguen a uno, por servir, definitivamente no me entra a la cabeza. Lo entiendo, en parte cuando es de oficio o se dedica tiempo completo, y la familia depende de los servicios que uno cumple. Y digo en parte, porque se tienen gastos en movimientos y todo. Pero de que le paguen a quien aspira a ser representante o servidor, no lo entiendo. Imagino que me pagaran por buscar trabajo. Los detalles de esto, creo que todos los conocemos así es que no los mencionaré.
Es esto lo que nos permite pensar que todo esto es una ficción, es decir algo que se inventa, algo que no puede ser real, pero lo es, y ahí está la cuestión. Un servidor que es pagado desde que solicita serlo, entra a una dinámica corrupta. Es decir, busca servir y por ello lo que busca es un ingreso, que se justifica desde que se le paga por buscarlo. En lugar de trabajar, de demostrar servicio, como lo hacemos en la comunalicracia. Se obtiene primero el dinero, para después servir y obtener más dinero. Esto no conduce a nada, sino a encontrar un trabajo fácil y bien pagado.

Para colmo, lo que se debe hacer, ya que se consigue el título de presidente, diputado, senador; no importa en lo absoluto. "El pueblo lo dirá" se dice inmediatamente, y cuando se llega, ya son otros los que ordenan y deciden lo que, el dizque representante, ha de hacer. Pero todo esto viene de más atrás, y tiene su contra-parte. Todo aspirante que se le paga por buscar trabajo empieza su trajín encadenado. Primero ha de contratar a sus cuates para que le hagan el ruido, el volanteo, las mantas, las fotografías, el vídeo, le haga los mandados, y no sólo eso, sino que tiene que pagar el desayuno para los que pueden ser sus padrinos en la faena, los que al ganar, tanto achichincles como padrinos, cobran la plata, que invirtieron para vestir al candidato a lo que sea. De paso le debe una cuota al partido que lo registró, y también le tiene que pagar a sus secretarios, para que le atiendan el teléfono, contesten sus correos, le lleven la roṕa a la tintorería, principalmente las corbatas, al chofer para que lo lleve a la cámara, y de paso a la o el amante en turno. Realmente creo que también el dinero es una ficción, o un fetiche que gira de mano en mano y no se queda en ninguna. Pobrecitos representantes populares, tanto que tienen que hablar y hablar, para que no les quede nada, más que carros, mucha ropa y dinero guardado en el banco, quien sí sabe como utilizarlo. ¿Donde quedo la bolita? quien sabe, por eso les decíamos, eso de la democracia es toda un ficción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario