lunes, 19 de mayo de 2014

Diario Comunal 177: La naturaleza; fuente y río de nuestra filosofía.

Todos nacemos en un lugar. Este define en primera instancia los elementos que conforman nuestro entorno, y con ello se dibuja nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestra energía, el todo que representamos. Los costeños son directos, parlantes sin límite, violentos, incluso "mal" hablados. Nacen frente al mar, éste es agresivo, directo, incluso indeterminado. Los serranos son muy silentes, desconfiados, recelosos. Sus montañas detienen y controlan los vientos, contagia su silencio, guarece y esconde a sus habitantes. La montaña y su gente se respetan en la profundidad. Lo informal de un costeño, confronta lo ceremonial formal del serrano.
La naturaleza es la fuente de nuestra cosmovisión, de nuestra filosofía, por ello como río, nos conduce, nos orienta, nos determina sus caminos, somos seres parte de ella, por eso la portamos en nuestra manera de ser, en nuestro modo de vivir. Permanentemente nos educa en la integralidad que le sustenta. somos su elemento y su fruto.
Claro, esta naturaleza no nos encierra, participamos del mundo según nuestras necesidades, pero vallamos a donde vallamos, llevaremos su sello. Será la naturaleza, quien nos determinará las formas de organización social que determinemos para la coexistencia.
Para entendernos, se sugiere que primeramente veamos la naturaleza que nos envuelve. Nuestro conocimiento, nuestros hábitos se explicaran en función de las relaciones que mantengamos con la naturaleza. Ella, nos aportará los medios para reproducirnos, definirá nuestros códigos de comunicación. Todo esto explica la constante lucha por su defensa, por su resguardo, por su aprovechamiento. Esto, refleja los grados de conflictividad que tengamos que enfrentar y resolver.
Oaxaca es una región básicamente de montaña y costa. Somos la reunión de las dos grandes cordilleras que atraviesan la nación, de ahí que nos veamos como un papel arrugado. Esta geografía natural, determina el carácter comunitario de nuestra existencia. Tenemos pocos valles y un istmo intenso, porque le llegan los vientos por todos lados, vientos de mercado, de inversión, de color, de música de todo. Y pese a sus vientos, y sus planos, su Zapoteco los define, les baña de color y sabor; ¿quien?, precisamente, su naturaleza. Su comunalidad es frágil, son más urbanos, y el comercio les lleva a sobrepoblar de intereses en confrontación, su arsenal de dizque radios comunitarias lo aflora. Todo ello atrae a la estructura del poder, y de ahí los constantes conflictos. Pero en todo ello, brilla la presencia de la naturaleza.

Esta reflexión se orienta en primera, a reconocer el suelo que pisamos, a entender que las relaciones que establezcamos con ese suelo, determinara el carácter que portemos. Eso fundamentará nuestra manera de pensar y este tendrá un filosofía especifica, primer elemento que debemos tomar en cuenta para seguirnos enseñando a hacer la vida, de acuerdo a la naturaleza que nos alberga.

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