lunes, 19 de mayo de 2014

Diario Comunal 166: Los partidos parten, las comunidades comparten.

El ser humano es gregario por naturaleza, no nace sólo, ni tampoco vive solo. El ser es el nudo de relaciones que establece desde que nace, que lo hace dependiente de todo y de todos, es un ser político por exelencia y se mira en los demás para hacer lo necesario para sobrevivir. Su fortaleza se la dan las relaciones que entabla como integrante de la naturaleza de la que umbilicalmente depende. Su actuar político, en primera instancia es de cara a cara, con aquellos con quien comparte la vida. Esto de manera natural se da en la comunidad, en la ciudad, el sistema al aislar a las personas o individualizarlas, las separa, y su relacion política es de selección. En esto tienen que coincidir, amistades, intereses, ideas, relaciones, etc. En una comunidad es distinto, todo junta a todos y se hace política al tomar acuerdos y en Asamblea. De otra manera, diríamos que un partido es suma de individuos separados y una comunidad es la integración de familias. Como consecuencia, el partido manipula a las masas, y la comunidad controla a sus autoridades.
Si hemos afirmado que existe un Oaxaca comunitario, es porque hay dos tipos de polítca, la natural que es la más grande y la superficial, que en estos momentos ya esta mostrando su debilidad. La vida cotidiana transcurre y se hace cara a cara, la vida política, se amafia de acuerdo a sus intereses. El partido al partir a los individuos, impide que el sujeto intervenga en el diseño de su nación, por lo contrario, la comunidad es dueña de si misma, de ahí que el régimen establecido en 1995, haya tenido repercuciones inmediatas. Las relaciones directas que fundamentan la comunalidad, dibujan mayores posibilidades de armonía social, una cuestión que muchos intelectuales llaman democracia directa, pero que según nosotros es Comunalicracia, es decir el poder de la comunalidad.
Otro aspecto a resaltar, es que la política que se da cara a cara, no admite interlocutor, en ella no interviene ni ley, ni norma ajena a los que toman acuerdos. En este sentido, la presencia partidista en una comunidad, la detiene la propia relación directa, claro, no se puede negar la cotaminación partidista en una asamblea comunitaria, esta puede ser agresiva, pero es normal, en la medida que la comunidad no está aislada del mundo, pertenece a una región, a un Estado a una República, aun mundo. Detener la contaminación, sea la que sea, se dará unicamente con la relación directa, cosa que no se ve en un ambiente partidista, en el que el poder está definido de antemano, y se guía por intereses presisos.

Si la realidad social mayoritaria es comunitaria y rural, se vé lógica la inutilidad del partido, lo que nos conduce a pensar en la posibilidad de comunalizar las relaciones políticas en la ciudad, es decir a operar comunalmente, a relacionarse con el habitante cercano, con quien se está vinculado por el territorio, por las necesidades, por los servicios, que puede ser la colonia, el barrio, etc, y no la reunión con base a intereses coincidentes. No es lo mismo tomar acuerdos para resolver problemas concretos, que tomar acuerdos o más bien confabulaciones, para tomar el poder. Efectivamente podríamos pensar que la democracia no está peleada con la comunalidad, pero al obedecer a consignas diferentes y establecer relaciones contradictorias, le hacen ser caminos distintos y separados. Estamos de acuerdo, se desea lograr su convivencia, sin embargo al igual que la filosofía moderna nos excluye de sus razonamientos, que no existimos sino como objetos de trnasformación, así mismo, sus partidos nos desaparecen como actores. las contradicciones con los partidos permaneceran y siempre se dará la resistencia natural de nuestras comunidades. Seguiremos reflexionando este tema, que por lo que vemos les ha intersado a muchos.

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