domingo, 18 de mayo de 2014

Diario Comunal 159: Es cierto, se nace de alguien, pero también se nace desnudo.

Una mujer, apoyada u obligada por el hombre, nos trae al mundo. En algún momento hemos utilizado una metáfora para la explicación de nuestra historia. Si, para explicar porque somos en la actualidad, lo que somos. Hemos dicho que somos hijos de una violación. Los invasores españoles hace más de quinientos años, violaron territorios, culturas, conocimientos. La tierra madre fue ultrajada, sometida, pero sobrevivió ante la violencia colonial. Nosotros somos hijos de ese proceso de historia cruel y homicida. Bajo los impactos de esa violación hemos sido formados infinidad de generaciones, nos han vestido de ropa intelectual y concreta de ropajes diseñados por el pensamiento colonial. Nuestra ropa natural tejida con recursos propios y con la sapiencia heredada, ha sido abandonada paulatinamente. Pero no se ha perdido del todo. Lo que se ha logrado conservar nos sirve como cimiento para el diseño de nuevos caminos, de nuevos sueños, de nuevas esperanzas, sensibilidades y convicciones que se han venido exponiendo a lo largo de los siglos. En cada etapa histórica del continente, la presencia de la herencia de nuestra madre naturaleza, ha demostrado su vitalidad, todas las veces liderada por nuestros propios hermanos, unos influidos más por las mentiras del padre violador y otros más, por las esperanzas de nuestra madre tierra.
Desgraciadamente, es tal el autoritarismo de nuestro violador padre, que sus ideas y pretensiones se nos imponen en la escuela, en la calle, en el campo en la calle, en la televisión, en todo. A tal grado nos afectan las vestiduras que nos ha impuesto, que pensar desde los consejos de nuestra madre violada, suena a imposible, suena a utopía. Pero aún gozamos de vida, y nuestra madre aunque enferma, sigue de pié y dispuesta a encabezar nuestra energía.

Por todo esto es que podemos y debemos partir de cero, de imaginarnos desnudos, para sacudirnos los ropajes intelectuales académicos, si, los que nos obligan a memorizar desde el salón de clases, desde el jardín. Tenemos la obligación de inventar un nuevo lenguaje, que explique lo que en verdad pensamos y sentimos. Para muchos enamorados de los conceptos del violador, tomaran esto como una irreverencia, pero no importa, el padre cuando violo a nuestra madre, no se detuvo tantito en pensar lo que sería de nosotros. Entonces, ¿porque no ser irreverentes?, ¿porque no descubrir una nueva manera de razonar, desde la madre vida que todavía está viva?. A esto, muchos le llaman diseño de una nueva epistemología, más sencillo, diríamos, una manera propia de entender y convivir el mundo que nos trae a la superficie y nos regresa, a sus entrañas, cuando así lo decide. Si vemos lo de "don Goyo", si vemos los tornados, los sismos, los sunamis, los terremotos, las sequías, las inundaciones, los maremotos, que diablos tenemos en la cabeza para no buscar caminos, que incluso otros hermanos están encontrando, en Bolivia, en Ecuador, En Venezuela. Si vemos a pueblos que por milenios han pensado diferente, excluidos, ocultados, por los razonamientos coloniales e imperialistas. Palabras, como el amor, la libertad, la democracia, el confort, han sido utilizados por el violador para echarnos a dormir, para que ellos sigan bailando el sueño de los justos, sin importarles el dolor con que todavía logra cobijarnos nuestra madre tierra. Aún es tiempo de mirar las estrellas con nuestros propios ojos, sin despegar nuestros pies del suelo firme.

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