lunes, 19 de mayo de 2014

Diario comuna 163: Por naturaleza, los partidos desaparecen.

Desde que México obtuvo su Independencia, la manera que encontró para integrar la suma de contradicciones económicas y sociales que le heredo el gobierno Español, fueron políticamente tratados vía partidos políticos. Tanto españoles como criollos, además de la iglesia, tuvieron que unirse para conservar sus privilegios ante la agresión liberal y reformadora de los modernistas, en su gran mayoría mestizos, inspirados en la los dictados ideológicos de la revolución francesa. Desde esos tiempos, la noción de partidos invadió el campo de batalla de la política, nacional naciente. Juárez, serio crítico del poder social y económico de la iglesia, encabezó la fuerte arremetida liberal, en contra del partido conservador.
Muchos nos hemos preguntado las razones que llevaron a Juárez, siendo zapoteco de Oaxaca, a reivindicar banderas modernistas que beneficiaban directamente a criollos y mestizos, que ansiaban encumbrase en el poder, por encima de los habitantes de comunidades, como una de las que el provenía.
Si analizamos la cuestión, podemos entender que este personaje, fue formado desde los trece años, en un medio social acomodado, que fue educado en el Instituto de Ciencias y Artes, y que su rebeldía encontraba enemigo evidente en los privilegios de la iglesia, credo del que lucho por alejarse, desobedeciendo los afanes de la familia que lo albergó en la ciudad de Oaxaca.
Pasando a la actualidad, nosotros hemos sostenido, que Oaxaca es una región básicamente comunalitaria, es decir, una sociedad en la que la existencia de partidos políticos puede explicarse solamente en ámbitos urbanos, esta verdad se demostró en 1995, cuando se define para Oaxaca un régimen político propio, al que llamaron de "usos y costumbres". Tuvieron que pasar más de 180 años de historia, para que esta realidad fuera reconocida. La presencia del régimen partidista, lo albergan solo 152 municipios de los 570 que conforman el Oaxaca actual. Cierto, los municipios que eligen sus representantes vía la "democracia", son básicamente ciudades, que por el número de habitantes, resulte ciertamente normal que se gobiernen a través de partidos políticos. Sin embargo el paulatino deterioro de estas mafias de poder, ha hecho que los principales partidos enfrenten serios problemas internos, que se dividan en muchos grupúsculos que se aferran al poder, y que están dispuestos a defender su privilegios, al precio que sea. Para nosotros, esto en un proceso natural de envejecimiento, de pérdida de proyecto, de principios, de banderas claras y concretas.Cierto, esto sucede a nivel nacional, pero concentrémonos en Oaxaca.
En primer lugar, el hecho de que en Oaxaca más de 10 000 comunidades se rijan bajo sus sistemas normativos internos, su Comunalicracia diríamos nosotros, resulta obvio que estos procedimientos, por ser más participativos, más cristalinos,
contaminen a los espacios de partidocrácia. En segundo lugar, el proceso partidista que ya no cuenta con principios, y esté bañado de vicios propios del ambiente que recrean, reafirma su avanzada debilidad como fórmula de elección. Dicho de otra manera, en una sociedad eminentemente comunalitaria, no caben partidos políticos que, sin proyecto, sin mística, sin bandera visible, participen encauzando demandas concretas de una sociedad que se explica y se representa así misma como lo desea y lo cree conveniente. Oaxaca no es la ciudad de México, menos el Estado de México, Chihuahua, Durango, Tamaulipas, etc.

Es importante señalar, que esto no habla mal de Oaxaca, habla bien. Los que deben pensarlo más, son los que todavía se piensan Partido, y que ya no lo son, porque en la realidad ya son partido de partidos, en un proceso que les lleva de manera natural a la extinción. Cuidado, esto quiere decir que la realidad ya se las partió. Y si estoy equivocado, pues ! opinen ¡

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